| ||||||
General Alvear, cumple hoy 144 años.
Tuvo como génesis a aquel Pueblo de
Fueron tiempos de valientes, que en una frontera no tan segura, con fortines mal defendidos, la pampa que esperaba ser producida iba cambiando de dueño.
Amplios espacios que la patria necesitaba para asegurar su formación definitiva.
El hombre blanco avanzaba sobre los dueños legítimos de las tierras. Y no fue fácil. Se requería el valor suficiente para enfrentar a un mundo salvaje que a fuerza de malón y lanza hacía estremecer con sus alaridos el inmenso azul del cielo.
Fueron tiempos en los que apellidos como los Camelián, Miller, Carranza, Dick, Atucha, Cascallares, Portuguéz, Gutiérrez, iban definiendo con sus establecimientos rurales el camino que comenzaban a andar las carretas, que desafiantes, iban y venían desde la flamante capital.
Y aquí, de este lado del salado, el fortín Esperanza, con tan solo 1 alférez, 10 hombres de caballería, 5 artilleros y un cañón. Tan pocos para enfrentar a las hordas de Cachul, Catriel, y hasta el tan temido Cafulcurá.
Mientras el hierro y el acero iban reemplazando a la madera, y los ferrocarriles y el telégrafo se perfilaban como los avances técnicos comunicacionales entre los pueblos, aquí, todavía faltaba un tiempo para ello.
Aquí, entre el camino de las carretas por un lado, y el camino del indio por el otro, un fortín esperaba transformarse en pueblo a pedido del propio Comandante Noguera.
Y es que los estancieros ya estaban pensando en alambrar sus campos, al tiempo que la empresa “Mensajerías Argentinas” unía con sus diligencias todos los puntos habitados de la pampa.
El pedido de Noguera y de los estancieros sobre la necesidad de fundar un poblado es escuchado y, el 28 de agosto de 1855 el gobierno de la provincia de Buenos Aires decreta que en el lugar ocupado por el fortín se establezca un pueblo que se llamará Pueblo de
72 manzanas divididas en 4 solares cada una y 32 quintas rodeándolas. Y más allá, el horizonte se empieza a poblar de eucaliptus, que en forma de montes compiten como mojones con las escasas construcciones.
La pampa comienza a producir más allá del Salado. Mucha tierra en tan pocas manos van generando las grandes fortunas exportadoras, aumentada por la llegada del ferrocarril y el negociado político o amistoso de las tierras por donde pasarán los rieles.
Pueblo de
1859 lo vio destruido por las hordas de Cafulcurá al mando del caudillo Federico Olivenza.
Pero resurgió de las ruinas, porque para muchos este era su lugar en el mundo.
1865 lo vio ser arrasado, quemado, y fueron muchos los de sus 400 habitantes los que cayeron bajo las lanzas, o tomados cautivos de una indiada que aún se resistía a ser despojada de su tierra.
Apellidos nuevos van repoblando las desdibujadas manzanas separadas por zanjones. Así aparecieron los Ceballos, los Elías, los Ruiz, los Lester, los Perissé, los Martínez, los Viders, los Sívorí, y muchos más.
Y con ellos el pedido al gobernador Adolfo Alsina de la creación de un partido. El Pueblo de
El fortín Esperanza había sido trasladado y el pueblo tenía vida propia.
El reclamo era justo.
Para que el pedido fuera respondido tuvieron que pasar dos años.
El 22 de julio de 1869 el gobernador Emilio Castro por Decreto 2251 promulga la ley que crea el Partido de General Alvear, y el que fuera la génesis de nuestra ciudad cabecera para a tomar ese nombre. Nombre que viene acompañado por su primer Juez de Paz, Don Melitón Ruiz como autoridad suprema. A su mando, una partida de policía, integrada por un sargento y siete soldados, como fuerzas de seguridad.
Ese año también toman forma
El pueblo ya no tenía carácter militar, pero debía seguir contribuyendo a la defensa de la frontera aportando contingentes para
Las comunicaciones seguían siendo lentas y difíciles, siendo necesario de
El 1870 llegaría la primera Escuela de Varones.
La población iba en aumento atraída por las posibilidades que el nuevo pueblo y partido brindaba. Comienzan a llegar muchos extranjeros a establecerse en estas tierras, los que generalmente llegaban sin otro capital que su físico y buena voluntad para trabajar en busca de un porvenir. Y con ellos, nuevos comercios y el uso del arado.
Pero el destino quiso que cuando se estaba llevando a cabo la nueva traza y ejido del pueblo, la población fuera golpeada por la epidemia de viruela, a la que sin remedios ni médicos, sólo se la enfrentó con resignación y el inevitable auxilio de las curanderas.
1873 encuentra al pueblo con las residuales marcas de la epidemia, pero con las ganas de seguir hacia adelante.
La flamante Sociedad de Beneficencia impulsa la creación de
La salud queda a cargo del Dr. Francisco Botto, con su dudoso título obtenido en
Los convulsionados años 1874 y
En los años posteriores,
1878, con la nueva línea de fronteras ejecutada por Alsina, encuentra a General Alvear alejado de la primera línea de lucha contra el indio.
Las nuevas tierras comienzan una etapa de colonización y nuestro país de fin de siglo se prepara para ser el “granero del mundo”. Alvear recibe al Banco Provincia, a pocos metros del pueblo a fuerza de pico, pala y arado, se va abriendo la tierra para dar nacimiento al canal Piñero, las Sociedades de Socorros Mutuos Italiana y Española muestran que nuevas familias de inmigrantes van llegando en busca de un lugar para sus hijos.
Un lugar que elige en
Con la llegada del Ferrocarril del Sud en 1897, el pueblo se transforma, ya no es
La ciudad avanza, con su Banda de Música, con su Matadero, con
La mitad del nuevo siglo nos encuentra con apellidos como los Balzarini, Umaran, Althabe, Peró, Corti, Molina, Camissassa, y una flamante ruta 51, una Agencia de Extensión INTA y un pueblo elevado a la categoría de Ciudad.
Camino al centenario la ciudad ya cuenta con su escudo y una innumerable cantidad de obras de infraestructura en marcha que producirán una gran transformación, sin que por ello la vida pueblerina cambie.
Más tarde la vuelta a la democracia vendrá acompañada por una intensa vida política, desarrollo económico y el perfil de una ciudad transformada acorde a la vida moderna.
Hoy General Alvear cumple 144 años. Podríamos decir que no son tantos, que aún somos un pueblo joven, pero con un amplio horizonte hacia donde marchar mancomunadamente en busca del bien común, en paz, en hermandad, para hacer de éste lugar, que es el lugar de nuestra pertenencia, el mejor lugar del mundo.
Recordemos con respeto en un homenaje merecido al Tte. Cnel. Juan Agustín Noguera, y a las familias pioneras que gestaron nuestro pueblo, que nos legaron su grandeza de espíritu, coraje, modestia, pasión, que nos deben de servir de ejemplo de cómo actuar en sociedad, para que General Alvear no deje nunca de ser aquel Pueblo de
| ||||||
El Presidente de la Casa de la Casa de la Cultura y Rincón de los Recuerdos fue uno de los oradores del acto centralizado. Leyó una completa reseña de nuestro General Alvear.
No hay comentarios:
Publicar un comentario