En
los Documentos mencionados está claro que hay que tratar los casos con sumo
cuidado para no marcar y/o estigmatizar a los alumnos, primero porque son menores y segundo porque si alguno
de ellos hace algo fuera de lo que corresponde a su edad cronológica, fuera de
lugar y/o fuera de la norma, seguro es porque está atravesando algún problema y
todos, no solo las personas del ámbito exclusivamente educativo, “todos” debemos
tratar de ayudarlo.
Pareciera, que cuando sucede algo dentro
de una escuela, el único tema del que hay que hablar es justamente de ese y se
advierte cierta morbosidad dentro de los propios adultos de querer saber quién
es el alumno en cuestión, que luego de aclarados los hechos, queda bien
“marcado” para el resto de sus días.
Cuanto más grave aún, si lo que circula
se descubre que no es verdad o los hechos salen a la calle
distorsionados.
En
este último caso, me estoy refiriendo al incidente ocurrido en la Escuela
Secundaria Nº 303, en la Extensión 2030 que funciona en la Escuela Primaria Nº
27 en el turno mañana, el día jueves 18 entre un alumno y una Profesora.
Circularon versiones alejadas totalmente de la realidad y es mi responsabilidad
como máxima autoridad educativa del distrito, aclararlo para no caer en lo que
expliqué con anterioridad.
Al
margen de la presente aclaración, es esperable que la institución educativa
mencionada tome los recaudos pertinentes y las medidas que
corresponden.
También hay otra presunta situación en
otro establecimiento educativo, en el cual, las autoridades correspondientes
están abordando el problema; por lo tanto, reitero a los adultos mi solicitud de
tener mucho cuidado en el manejo de la información que circula y en el
tratamiento que se da a los hechos en los que están directa y/o indirectamente
menores de edad involucrados.
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