Cuando se aproximan las “fiestas navideñas “para muchos no son fiestas, por distintos motivos. Pero esta reflexión que comparto con uds. es solamente mi punto de vista, y no es mi intención dejar un sabor amargo con estas líneas sino que pensemos juntos el sentido que tiene la palabra “celebrar”, lo que esta por venir, el que esta por nacer, y que aún en medio de dolor y de saber que muchos seres queridos no compartirán esta celebración con nosotros. Este mensaje es para todas las familias pero especialmente para aquellas que están pasando por alguna situación difícil o incomoda, porque el Niño Jesús viene para todos, en especial para aquellos que sufren. Al igual que uds. yo nací y crecí en una familia con historia y desafíos que nos fueron mostrando luces y sombras. Hoy Jesús nace, parque quiere renovar en nosotros la esperanza, quiere decirnos que nos acompaña, que con su nacimiento nos está diciendo que lo divino se une a lo terreno. Hoy Jesús vuelve a tocar la puerta de nuestros hogares, estos hogares que no son perfectos, con problemas, con pruebas, con errores y aciertos, hogares con cansancios y caídas, pero siempre tratando de que Dios esté presente. Pero chueco o derecho como decimos comúnmente es la familia que tenemos y con la que nos toca convivir, y es en esta familia donde cada uno de nosotros debe sanar heridas, debe abrazar, consolar, reir, aplaudir, acompañar y porque no llorar, esta familia nuestra donde también los abuelos forman una parte importante, donde también aportan lo suyo con afecto y dedicación. Así es la familia que va a encontrar Jesús cuando llegue, y golpee a nuestra puerta y llame. Porque cuando alguien golpea y llama, quiere decir que alguien desde adentro tiene que contestar y abrir, sino es imposible que el visitante entre, pero esto lo debemos hacer en total libertad, esa libertad de no abrir, pero si tomamos la opción de abrirle el entrará se alojará en nuestra casa y compartirá nuestra mesa familiar. Y aquí esta la clave: abrir la puerta y la invitación a pasar para celebrar, entonces esa silla vacía, por el dolor del que no está va a ser mas llevadero, esto no quiere decir que lo suplantaremos o lo olvidemos, sino que el visitante podrá compartir con nosotros un abrazo de consuelo: esto es CELEBRAR LA NAVIDAD. Celebramos algo mas profundo, que una venta comercial, o lo que nos quieran vender en las propagandas navideñas, que solo invita a consumir, celebramos la llegada de ALGUIEN CON NOMBRE Y APELLIDO: JESUS, no algo. Pienso a mi humilde entender que esto lo que ha desvirtuado a través de los años el sentido de la Navidad, es por eso que festejamos y no celebramos y como Iglesia la cual la formamos todos los bautizados, debemos ser mas cuidadosos, acompañar y abrazar, para que todos aún en medio del dolor puedan tener una serena celebración de Navidad, y todos tengamos un motivo de ESPERANZA para seguir viviendo, porque por el que fue creado todo, viene a encontrarse con lo creado. CON CADA UNO DE NOSOTROS. Les hago llegar a toda mi comunidad, mis saludos y que tengan una Serena y Santa Navidad. Diácono Carlitos Pina -Diciembre 2014 |
16/12/14
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