8/5/18

A brindar por los artistas…

Roberto Guillén, un artista, un creativo, un ser sensible que brillaba.

Parece a veces que no hubiera artistas… Músicos, pintores, escultores,      poetas, bailarines, no son reconocidos y poco a poco, pareciera que se            van olvidando. Personas distintas, personas diferentes que “por amor                al arte” hacen de su vida una constante búsqueda de vivir y explicar la      realidad.
En Azul, en el Parque Municipal con obras de Salamone hay una delicada Plazoleta de los Artistas. Da gusto estar un rato sentado ahí, bajo la            sombra de los árboles, escuchando a los pájaros y el agua del río pasar y pensando en los músicos y  pintores, en las voces de los poetas que            dicen con música, colores y palabras lo que se siente con el corazón.                  Es que los artistas, pueden encontrar la forma justa para describir lo        esencial.
¿Dónde está el arte y la poesía? Las letras de las canciones actuales reiterativas y casi si argumentos ni mensajes  han perdido su encanto;              es que, tal como lo expresó Nito Mestre en la última visita en General          Alvear, la urgencia de lo comercial está por encima de lo poético. Sin      embargo, ese mismo desprecio hacia el dinero es lo que caracteriza al          artista que va más allá de lo cotidiano y se obstina en encontrar la            simpleza o la complejidad de la vida a través de su arte.
¿Dónde están los artistas alvearenses? En las Actas de la Biblioteca          Popular “Florencio Balcarce” de mayo de 1980, la Comisión recibe a                “un joven artista alvearense, Roberto Guillén” con la inquietud de realizar      una Exposición de Poemas Ilustrados el 20 de Junio de ese año. Allí, la      omisión Directiva de la Biblioteca resuelve visitar al artista en su Taller el siguiente 24 de mayo para conversar con él y con los demás artistas          amigos para planificar la Exposición que tiene tanta repercusión que          ameritó realizarla nuevamente.
A pesar de la gran inundación, el 5 de Julio, poetas, pintores y dibujantes        son recibidos nuevamente en la Biblioteca por la presidente Sra. Betty        Ravier de Diprimio, para organizar esa segunda Exposición para el Nueve          de Julio. El Acta enuncia que allí se leen los poemas que se expondrán, se observan las ilustraciones de los mismos y se decide invitar a la              población con “afiches colocados en negocios de la localidad, otro en                la puerta de acceso del Centro Cívico y realizar una publicación en el              diario La Mañana” además de invitaciones personales en las Escuelas.
La exposición fue inaugurada por la Sra. de Diprimio el 9 de Julio a las              17 horas, y en ella, se leyeron algunos de los poemas que se repartieron              al público. La muestra se mantuvo abierta al público hasta el domingo 13          en horarios extras que están detallados en Acta. Lamentablemente, los      artistas no están nombrados en el Acta. Roberto Guillén era casi el alma        mater del Grupo que pasó a llamarse “Días del Arte”. Roberto se            encargaba de todo en esas exposiciones: tijeras, plasticolas, pinturas,        afiches, cartulinas y passepartout para enmarcar las poesías y después llevarlas en gira en las ciudades de Saladillo y 25 de Mayo.
El  Alvear, el Taller de Roberto estaba en la el garaje de la casa Lazcano, enfrente de La Fraternidad. Los primeros óleos y bastidores se los regaló Marconi y allí iban los del grupo a tomar mate mientras él pintaba. Ahí        mismo estuvo después el Taller Literario, y así allí iban todos los sábados      Nelly Pés, Alejandro Moreno, Teresita De Pierro, Julio Criado, la Sra. de      Durié…
Poco tiempo después, Roberto Guillén se muda a Saladillo, cerca del        Instituto de Formación Docente a la casa de su gran amiga Olga Alegre.            En Saladillo, participa y gana en 1985, un Concurso para el diseño y        ejecución del Monumento a los Héroes de Malvinas, obra que se              encuentra en la Plaza Italia de esa localidad. En General Alvear, levanta                el Monumento a la Madre de Plaza P.I.B.E.S.
A pesar de que su obra fue extensísima no mucho ha quedado. Hacía                  de todo: esculturas,  ceniceros comerciales de pasta para los bares,        vestidos y ramos de novia, suvenires, ropa de bambula blanca pintada                a mano con flores y pájaros, pinturas al óleo, flores de papel o arreglos              de tul… Incursionaba en todos los materiales dejando su impronta.
Los últimos años vivió en Flores, Buenos Aires, donde diseñaba y cosía        trajes de carnaval y macumbas. Su hermana Ana recuerda su fascinación        por el diseño de ropas con brillos y colores, plumas, lentejuelas, piedras            y telas rasadas.
Fue mi profesor particular de Dibujo y Pintura para el ingreso en Bellas        Artes y recuerdo su risa tan particular, suave y sus ojos brillantes.              Cuando miraba mis cuadros se sorprendía que usara los colores tal cual      salían del pomo contrastando con su meticulosidad y las horas de          búsqueda de los colores mezclando interminablemente los tonos para encontrar el que tenía en su mente, pintando y repintando las cosas hasta        que se vieran tal cual las imaginaba.
Los artistas y el reconocimiento de la gente del Pueblo por su arte son      caminos bien diferentes y que nunca se encuentran. Roberto Guillén,          nacido en 1952, era esencialmente pintor, pero también escultor, artesano, escritor, modisto… En todas sus obras se evidenciaba su espíritu          aventurero y la búsqueda de respuestas a sus repetidos por qués. La sensibilidad, la discriminación, la pobreza, el arte, la alegría de vivir, la desesperanza, la incomprensión, la injusticia,  todo se conjuga en la              figura de Roberto, hombre inolvidable y de una ternura inigualable.
Recuerdo su barba oscura y suave, su cordialidad, su sonrisa afectuosa              y su aura de tranquilidad; sus suvenires de gasa, plumas, mostacillas y lentejuelas eran como él: brillante y a la vez, delicado y leve. Roberto          Guillén, un artista, un creativo, un ser sensible que brillaba.

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