23/6/20

“La demanda social ha instalado el debate sobre medicina cannábica”

El Colegio de Abogados Departamental aborda temas de agenda social
La Dra. En Bioquímica Susana Pasquare y la Médica Marisol Bocetti      brindarán una de las charlas previstas por la agenda de junio del                Colegio de Abogados del Departamento Judicial de Azul.              “Cannabinoides, un recorrido desde la investigación básica hasta su        utilidad clínica” es la propuesta para el martes 30 de este mes, a partir                de las 15, a través del sistema Streaming. Acerca de la injerencia                  social de la medicina cannábica y de la inmediata regulación que                reclama en el terreno jurídico, su aplicabilidad y utilidad, ofrecieron un pantallazo de los principales ejes que atraviesan el amplio debate                  sobre la temática.
¿Cuáles son los aspectos más relevantes de la investigación en              medicina cannábica que abrieron un nuevo escenario en la clínica    bonaerense?
Susana Pasquare: desde 2007, dirijo el Laboratorio de Cannabinología              en el Instituto de Investigaciones Bioquímicas que funciona en el Centro Científico Tecnológico de la Ciudad de Bahía Blanca y que depende del CONICET y de la Universidad Nacional del Sur, donde me desempeño          como docente en la carrera de Bioquímica.
Desde ese año, trabajamos en el metabolismo de los cannabinoides    endógenos que son moléculas que nuestro organismo fabrica  y  que              son similares, en muchos aspectos, a los principios activos  presentes              en la planta de cannabis. Nuestro grupo estudia cómo estas moléculas  funcionan en procesos neurodegenerativos como el envejecimiento y                en un modelo de enfermedad de Alzheimer, empleando para este fin          modelos animales.
Tuve la suerte de hacer una instancia post doctoral en el Departamento              de Enfermedades Neurodegenerativas del Instituto Ramón y Cajal de          Madrid, donde se estudió el sistema cannabinoide en cerebros post            mortem de individuos que habían padecido esas enfermedades.
Esta experiencia nos permitió volcar gran parte de lo aprendido en la            ONG Cannabis Medicinal de  Bahía Blanca, con la que trabajamos mancomunadamente desde hace unos años junto con la Dra. Marisol        Bocetti, quien acompaña a pacientes con diferentes patologías que, por decisión propia, deciden seguir alguna terapia cannábica.
En nuestro país, hay distintos grupos que trabajan con derivados de              esta planta tratando de establecer qué es lo que ocurre en diversos          modelos de diferentes patologías Como en toda investigación básica, es        ésta la plataforma sobre la que se construye la investigación clínica y    aplicada. Somos un granito de arena dentro la amplia comunidad              científica mundial que tiene a su cargo la hermosa tarea de ver qué es lo        que produce el  cannabis en distintas patologías o procesos. Si bien a          través de nuestras charlas, abordaremos fundamentalmente aspectos moleculares y  terapéuticos, no dejaremos de dar una mirada al aspecto      social y legal que van de la mano de lo previamente mencionado.
En relación a lo anterior, ¿consideran que ha habido avances            significativos en la salud pública?
En nuestro país, no contamos con una salud pública focalizada hacia                  el empleo de cannabis como terapia. Hablar de terapia cannábica no es          bien recibido aún en algunos ámbitos; en parte, esto obedece a la falta              de conocimiento pero también es cierto que tenemos una legislación mínimamente reglamentada al respecto y que no cumple con todas las expectativas que el amplio espectro de usuarios medicinales de                cannabis requiere.
Nosotras formamos parte de un grupo multidisciplinario, donde            intervienen ingenieros agrónomos, bioquímicos, abogados, médicos,                  es decir, integrantes de una diversa comunidad científica, donde cada          quien realiza sus respectivos aportes. Este conglomerado tiene un único objetivo: la legalización del cannabis como medicina. Sin embargo, no contamos con una política de salud pública que aliente el empleo del      cannabis como medicina. Son muchos los esfuerzos que estamos            haciendo y que mucha gente hace en distintas partes del país,              dialogando con autoridades municipales, provinciales y nacionales,                para avanzar en ese sentido.
Afortunadamente, a partir de este año, hemos logrado consolidar una              red muy importante –integrada por investigadores del CONICET,              usuarios, ONGs y médicos- que ha podido acordar regularmente              reuniones con el Ministerio de Salud. Hemos tenido muy buena              recepción de nuestras propuestas que incluyen, en líneas generales,                una reformulación de la ley vigente sobre el uso del cannabis en        investigación y aplicación médica. Habíamos registrado notables              avances en el debate sobre este tema pero, lamentablemente, la          emergencia sanitaria que impuso el COVID 19, estableció otras            prioridades en materia de salud pública. No obstante, es importante          destacar el interés genuino que despertaron estos planteos en las      autoridades del Ministerio de Salud. Sin duda, nos encontramos con                    la decisión política necesaria para abordar el tema desde otra              perspectiva y estamos muy conformes con esos avances.
¿Consideran que es insuficiente el diálogo entre las leyes vigentes y la regulación del uso medicinal del cannabis?
Sí, de hecho, la ley promulgada hace unos 3 años sólo reglamenta 2 ó 3 artículos respecto a sus usos y aplicaciones. No se aborda el autocultivo,          por ejemplo y, si bien se refiere brevemente a quiénes serían los          organismos responsables del cultivo, quedó en una mera formulación.            Las autoridades salientes, me refiero al gobierno anterior, hicieron                  caso omiso, a pesar de todas las marchas, movilizaciones y pedidos               que se formularon en reclamo de una mayor reglamentación.
En nuestro país, se sigue permitiendo el ingreso de cannabis, no como medicamento sino como suplemento dietario, para el tratamiento de la epilepsia. Se trata de un fármaco que tiene su origen en Canadá o              Estados Unidos a precio dólar, inalcanzable por el usuario común y                  con un único componente. Pero también hay que tener en cuenta que                no es sólo la epilepsia la receptora de la respuesta con esta terapia y                no solo un principio activo, sino todos los componentes de la planta.              Hay un sin número de patologías que son perfectamente tratables con cannabis, complementando a otros tipos de terapias. Este aspecto no            está contemplado en la ley, como tampoco lo está el control y la            regulación del autocultivo, lo cual  ha generado un mercado negro inescrupuloso del cannabis como medicina. Basta con hacer una            búsqueda en la web “cannabis medicinal” para encontrarse con todo              tipo de ofertas.
Hace un tiempo, hicimos un estudio estadístico cuyo trabajo final ganó              un premio en la Expo Cannabis del año pasado. Consiste en un          relevamiento en Bahía Blanca sobre la gente que accedía a este tipo de tratamientos, del origen y la calidad de los productos utilizados.                Muchos eran de origen desconocido, otros de cultivadores ajenos a la      persona que aportaba la muestra, otros eran propios…no había control              de ninguna naturaleza y la gente se administraba esos compuestos      derivados de cannabis sin saber lo que estaban tomando y, por lo            general, no era lo que necesitaban para la patología que pretendían              tratar.
Mientras no esté bien regulado este escenario, sobre todo por las        autoridades sanitarias competentes, vamos a seguir lamentando este              tipo de imprudencias
¿Cómo definirían la demanda social en relación al tema? ¿Consideran            que existe un vacío legal en la implementación y que ello configura un escenario donde conviven todo tipo de discursos?
El debate sobre cannabis ocupa el lugar que ocupa en la actualidad y                  se está discutiendo básicamente por la demanda social. Es la gente              quien con sus necesidades acude al médico y le cuenta lo que está        tomando, cómo se resuelve, averigua si está contraindicado, si puede    continuar o no. Afortunadamente, a pesar de que cada uno responde                    a los parámetros de su propia comunidad científica, no perdemos de              vista que la mirada multidisciplinar nos enriquece a todos. Para              nosotros, es fundamental acercarnos desde la investigación básica a la aplicabilidad que analizan los médicos clínicos y para ellos es            enriquecedor ver lo que sucede a nivel molecular.
El relevamiento anteriormente mencionado también fue presentando              ante la Sociedad de Farmacología Experimental y reafirma muchos de          estos aspectos que configuran la realidad actual. La gente, en la mayoría          de los casos desconoce el origen del producto al que accede y mucho        menos tiene poca idea de su composición y contenido.
Sin embargo, la demanda social y los movimientos sociales que                alientan esta demanda es extrapolable a lo largo y ancho del país. El        Instituto al cual pertenezco cuenta con la tecnología y los recursos          humanos idóneos para llevar adelante la cuantificación de los derivados            de cannabis, razón por la cual, presentamos un pedido al CONICET para      contar con un STAN que fue aprobado en febrero de este año. Desde      entonces hacemos las cuantificaciones de derivados de cannabis sobre cogollos, aceites, tinturas y cualquier otro tipo de derivados. Creemos              que se trata de dar una respuesta a esa demanda y que desde la      investigación se le brinde a la gente la solución a una necesidad social concreta. En definitiva, es la sociedad quien sostiene la investigación              con el pago de sus impuestos y creo que vale la pena abrir el juego en            este sentido, ya se trate de esta temática o de otras de interés público.
Hay un marcado déficit legal porque no tenemos reglamentada la ley en            los términos que lo requiere esta problemática. Se sigue arrestando a individuos que cultivan para sus patologías o las de un familiar, porque              la ley vigente no contempla todos los aspectos que tiene que              contemplar: es una ley que maltrata a los usuarios de cannabis medicinal.
A pesar del abordaje multidisciplinario que realizamos desde nuestra              ONG los aspectos insuficientes del marco legal naturalmente admiten la multiplicidad de discursos y de versiones en relación al cannabis          medicinal. De todas maneras, creemos que estamos mucho mejor            respecto al año anterior y mucho más al momento en que se                implementó la ley. La apertura mental de los funcionarios que están a            cargo de las instituciones públicas es totalmente diferente, ya no parece          tan lejana la posibilidad de regular y legalizar el uso medicinal del            cannabis, del autocultivo, las condiciones de mantenimiento y de          extracción todo lo cual modifica los contenidos de los compuestos.
Cómo inscribirse
Los matriculados y matriculadas del Colegio Departamental interesados            en participar de esta propuesta podrán inscribirse vía mail a biblioteca@colegioabogadosazul.org.ar. La actividad es no arancelada        para abogados y abogadas colegiados en este Departamento.

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