23/3/16

Por el sonar de las campanas. - Por Lis Solé.
“¡Ay de los pueblos que no tienen historia! ¡Ay, agrego, de los que la han tenido y no la han sabido guardar!” Cuando leí estas palabras de Rosa García Costa, quedé impresionada y reflejada como habitante de mi pueblo de General Alvear. En nuestra mente pueblerina, y muchas veces en pos de la modernidad despreciamos nuestro pasado, sus errores, pero también hasta sus logros. Fracasos y logros que son la raíz de nuestra identidad y que no son valorados ni reconocidos y caen en un proceso de desmemoria que destruye a los pueblos.

Sin pasado, no hay porvenir: sin identidad, vivimos desdibujados y manipulados por gobiernos propios o ajenos, mezquinos y egoístas. Es importantísimo realizar la puesta en valor de los bienes tangibles e intangibles de la comunidad y General Alvear tiene muchos.Afortunadamente, observo intenciones políticas locales con objetivos claros de revalorización del patrimonio, esfuerzos institucionales y también individuales que ameritan su reconocimiento.
Cada objeto patrimonial es fundamental: una carta, una fotografía, un recuerdo, una herramienta hablan por sí solos de épocas, trabajos, esfuerzos e ilusiones.Como siempre digo, mi debilidad son las campanas. 

No es su forma o apariencia, en su sonido, su interior, sus vibraciones que se extienden en emociones a todos los que las escuchan. El sonar de una campana no se olvida jamás. No quiero cansar con el Marqués de Olaso, pero él es una de mis estrellas y compartía mi amor por las campanas. Él convocó a sus compatriotas argentinos para dotar de campanas a las Iglesias de su pueblo natal en Viscaya (País Vasco), y adquirió y donó las campanas de la Iglesia San José de General Alvear que se escucha cada día en el pueblo. Hay tres campanas más de Olaso: la campana de la Capilla “Nuestra Señora de la Paz” de Villa Barreiro y tres en su estancia “San Salvador del Valle”: una en la EscuelaN° 15 (robada en 2013), una segunda que debería estar en la Capilla y la última en la Estancia, la campana de llamada para la comida de los peones. Esta CAMPANA todavía podemos verla, es hermosa, de bronce construida por Juan B. Majo y Cía., en 1900, y es de Industria Argentina.

La campana en 2005, cuando yo la ví por primera vez, estaba colgada en una de las edificaciones del frente del casco de la estancia y pintada con esmalte sintético celeste. De ahí pasó al puesto de la Guardia frente a las “casitas” de los internos. En algún momento, se rompió y quedó escondida en un rincón. Un buen día, de ésos días con brillo como digo yo, la vió el preceptor de la Escuela Media N°3 de la Unidad N°30 con extensión en la Unidad N°14 del Servicio Penitenciario Bonaerense que tiene su asiento exactamente en las instalaciones de la ex estancia de Olaso.El preceptor, Fernando“Paty” Arrúa, habló con el Director de la Unidad en ese momento, el Sr. Mulet quién le autorizó su restauración y su uso en la Escuela. Los internos de la Unidad la lijaron, le quitaron todo el esmalte, arreglaron el badajo y la cadena. “Paty” instaló por su cuenta un aplique de hierro en el frente de la escuela donde la colgó y, desde el año 2010, suena todas las mañanas.

Las instalaciones de la ex estancia del marqués de Olaso fueron declaradas de Interés Municipal en 2012por el Honorable Concejo Deliberante de General Alvear (Resolución N°488/12), y Patrimonio Histórico y Arquitectónico por la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires en 2014 (Expte. N°D-56/14-15-0). Actualmente, el SPB por estar asentado en ese lugar y a través de su Director, es el responsable de mantener y conservar el lugar y los objetos que perduran en forma segura y confiable, resguardar el sitio y las cosas que perduran de la estancia, bienes tan caros al patrimonio local y provincial y que están protegidos por la Dirección Provincial de Patrimonio Cultural de la Provincia (Expte. N°D-3543/12-13).

El año pasado, 2015, se reunieron el Director de la Unidad N°14, Inspector Mayor Ricardo Luján acompañado por el Prefecto Ricardo Lira y el Director de la Escuela MediaN°3, Profesor Jorge Salvo, junto con la Inspectora del área, Prof. Mariel Benítez, a fin de acordar el lugar físico donde debía estar la campana. En reconocimiento al celo y al cuidado puesto de manifiesto por el Sr. Fernando “Paty” Arrúa, los internos y los docentes de la Escuela, las Autoridades del Servicio Penitenciario presentes acordaron dejar la campana en calidad de “préstamo” y custodia de la Escuela. Ese día, fue otro día de brillos y alegría: yo sé que la campana va a estar a la vista ahí, segura, custodiada, y que su sonar despertará a los pájaros y a las ilusiones del Personal del Servicio Penitenciario que trabaja allí y será el comienzo de cada mañana de los internos que la escuchan llamar a clase.

Es un honor que en mi pueblo, haya personas que se preocupen y defiendan estas cuestiones, que mantengan su posición y convicciones. Ruego a Dios, que el sonido de esa campana jamás deje de viajar por los campos del marqués de Olaso elevando los sueños, manteniéndolos firmes, renovando la esperanza de tiempos mejores en el sonar de cada mañana.
En la foto: Frente de la Escuela Media N° 3 de la Unidad N°30 (extensión Unidad N° 14) del Servicio Penitenciario Bonaerense.

No hay comentarios:

Publicar un comentario