10/1/15

OTRA MOVILIZACIÓN POR UN PRESUNTO CASO DE MALA PRAXIS (Importante nota de Diario El Tiempo)

“Entre Migliorero y Mullen a mi hijo me lo mataron”

Lo dijo ayer en la puerta de Tribunales el padre de Leonardo Villarruel, el chico que en marzo del año pasado murió en el Sanatorio Azul, mientras estaba siendo operado de una lesión ósea en una pierna. La investigación por el caso continúa y ahora también, además del médico que participó como anestesiólogo en esa intervención quirúrgica, ha sido procesado el traumatólogo azuleño que tuvo a su cargo la operación que derivara en el deceso del adolescente de 17 años de edad.
“Si mi hijo se me hubiese quedado en el accidente… Fue un accidente y ya está. Pero él vino bien. Era una operación en la rodilla, no una cosa grave. Migliorero mismo -contó ayer el papá de Leo Villarruel en la puerta de Tribunales- me decía que en veinte o treinta minutos lo tenía de nuevo en la habitación, que me quedara tranquilo. Pero fue todo tan al voleo que ni nos llamaron para firmar y hacernos cargo de la operación. Nosotros no firmamos nada para que ellos lo operaran”.

La investigación por un caso que tiene todas las características de haber sido una mala praxis, ocurrido en el Sanatorio Azul en marzo del año pasado, cuando un chico de 17 años estaba siendo operado de una lesión ósea en una de sus piernas y murió, continúa a pesar de la Feria Judicial.

La fiscal Laura Margaretic, titular de la UFI 2, ha ampliado la acusación por el deceso del adolescente al traumatólogo que intervino también en aquella operación, llevada a cabo en la clínica privada que está en Mitre y Lavalle el 19 de marzo.

De esa manera, ahora el Dr. Sergio Migliorero ha sido procesado por el delito de homicidio culposo, luego de que el pasado miércoles fuera indagado en sede judicial y se negara a declarar.

Lo mismo había pasado dos días antes con el otro médico involucrado en el caso y quien primero había sido procesado: el Dr. Ariel Roberto Mullen. Con la incógnita todavía no resuelta en esa investigación que se está llevando adelante desde la UFI 2 para saber si efectivamente es anestesiólogo, Mullen tampoco declaró cuando lo indagaron, en su caso acusado del delito de homicidio simple con dolo eventual.

La Dra. Margaretic mantuvo la acusación para este hombre bajo esa figura penal con la que el mes pasado había pedido que lo detuvieran, medida cautelar a la que no diera lugar el juez de Garantías Federico Barberena por no compartir el criterio de la funcionaria judicial.

El magistrado entiende que, en principio, existen elementos que podrían considerarlo a Mullen como el presunto autor de un “homicidio culposo”, alternativa que en subsidio la fiscal Margaretic también considera -según ayer fuentes judiciales dijeron a este diario- si su postura no se mantiene para cuando esta causa penal se convierta en materia de un juicio.

Otra movilización

Ayer, por tercera ocasión, los familiares de Leonardo Villarruel estuvieron en Azul y protagonizaron una nueva movilización en reclamo de justicia por lo ocurrido.

De esa manera, por la mañana en Tribunales, volvieron a pegar y a repartir volantes alusivos al caso que derivara en la muerte del adolescente, después de que había sido traído a Azul para que lo operaran de una lesión ósea en una de sus piernas.

El chico vivía en General Alvear, donde diez días antes a que se produjera su muerte había protagonizado un accidente de tránsito.

A pocos días de cumplirse diez meses de lo sucedido, Julián Darío Villarruel, el papá de la víctima de este caso, no tiene dudas de lo que pasó. Y lo dijo ayer a EL TIEMPO en la puerta del Palacio de Justicia local: “A mi hijo me lo mataron”.

Conocer a través de su versión lo que pasó aquel 19 de marzo del año pasado sirve para entender un poco más que, a simple vista, hubo varias irregularidades en el deceso del adolescente, las cuales fueron apareciendo conforme esta investigación judicial avanzaba.

“El anestesista supuesto, que no es anestesista, lo abandonó”, dijo Villarruel padre al referirse a la actitud del médico Mullen. “Le puso la raquídea (la anestesia) y se fue. En ningún momento lo controló. Migliorero (el traumatólogo que tuvo a su cargo operar al adolescente) en ningún momento llamó al anestesista para que no se fuera. Él sabía que iba a ocurrir eso. Mi hijo tuvo una muerte cerebral y después un paro cardíaco. Y Migliorero recién se dio cuenta cuando estaba terminando de coserlo, que no le sangraba la pierna. A esa altura, mi hijo ya estaba muerto”.

Aquel 19 de marzo, al papá del joven algo comenzó a olerle mal cuando la operación tardaba más de lo previsto y los médicos comenzaban a entrar y salir del quirófano donde estaba su hijo.

“Cuando entró el Dr. Stuchi al quirófano, nosotros estábamos sentados esperando. Después salió apurado. Y el Dr. Baldini, por detrás. Eran las nueve y diez, más o menos. Yo les dije a mis familiares que la operación ya había terminado y que ‘Leito’ dentro de un rato iba a estar con nosotros. Pero pasó el tiempo y a eso de las diez y pico apareció Migliorero con el guardapolvo desprendido y arrastrando los pies. Le vi la cara devastada”.

Ahí fue, según dijo ayer, cuando le preguntó qué había pasado y el traumatólogo ahora coimputado en esta causa penal le respondió que “estaban peleando por la vida de mi hijo”.

Pero esa explicación no convenció al policía alvearense. “Yo le dije que me lo habían matado. Migliorero había venido a decírmelo, pero no se animó”.

Instantes después, el propio Villarruel pudo ingresar al quirófano casi por la fuerza y ahí lo vio a su hijo, ya sin vida por esos motivos que aún se siguen investigando, pero que una fiscal parecen perfectamente encajar en un caso de mala praxis.

“Cuando entré al quirófano, ahí automáticamente ellos -siguió contando el papá de Leo Villarruel al describir la actitud de los médicos- fueron a avisarle a mi familia que mi hijo estaba muerto”.

“Son unas lacras humanas. Se fueron como unas ratas pensando que yo iba a hacer algo. En ese momento yo abracé a mi hijo, lloré y después llamé a la Policía Científica para denunciar que lo habían matado. La Fiscal dio la orden, vinieron y retiraron el cuerpo”.

Días más tarde, entre las primeras diligencias ordenadas una vez que esta causa penal comenzó a instruirse, el Sanatorio era allanado.

Y meses después, el propio padre del adolescente y el abogado olavarriense que lo está representando como Particular Damnificado en esa causa penal denunciaban a través de los medios la existencia de diferentes irregularidades, que iban desde las versiones que indican que el médico que figura como anestesiólogo se fue del quirófano en medio de la operación, dejando al adolescente sin monitoreo hasta lo que luego sería esa descompensación que derivó en su muerte.

Sobre lo que Mullen le refirió aquel día, Villarruel padre contó ayer que uno de los acusados de este presunto caso de mala praxis “me dijo que Dios me lo dejó diez días más -el tiempo en que estuvo internado en el Sanatorio hasta que llegó la prótesis que tenían que colocarle en una de sus piernas- a mi hijo para que lo disfrutara. Es un hijo de puta. Y la otra que me dijo fue que mi hijo era obeso y que por eso corría riesgos”.

El padre de Leo Villarruel tiene elementos como para afirmar que a su hijo lo dejaron prácticamente abandonado mientras lo estaban operando aquel 19 de marzo del año pasado en el Sanatorio Azul.

“Cuando le ponen la raquídea -explicó acerca de la anestesia que a su hijo le dieron- pasando diez minutos la presión sube o baja y tiene que estar monitoreado. Y como no estuvo monitoreado, a mi hijo se le fue la presión porque no estaba el anestesista al lado. Le estalló el cerebro. Tuvo muerte cerebral, pero el corazón vivía. Migliorero no se daba cuenta nunca y lo seguía operando. Mi hijo falleció de un paro cardíaco y él no se daba cuenta y lo seguía cosiendo. Se dio cuenta a lo último, cuando veía que la pierna no sangraba”.

Ahí fue cuando empezaron las tareas para reanimarlo. Pero ya era tarde.

“Voy a seguir hasta las últimas consecuencias”

“Yo no se lo deseo a nadie esto que pasó”, dijo ayer el padre de Leonardo Paul Villarruel en otro tramo del diálogo con EL TIEMPO, en medio de lo que fue esta nueva manifestación que protagonizó en Azul, contando para eso con el apoyo de otros familiares y también conocidos del chico fallecido, que vinieron especialmente desde General Alvear.

Conforme con el avance de la causa penal, contó que en cada una de estas tres movilizaciones que llevan realizadas hasta el momento “nosotros pegamos carteles y queremos que la gente se interiorice de todo lo que está pasando”.

“Cuando entré al quirófano estaba mi hijo muerto. Ese quirófano no está habilitado y no estaba en condiciones para operar. El anestesista -en alusión al Dr. Mullen- hasta ahora no presentó nada. No es anestesista y no sabemos lo que es. Dice que es doctor ¿Pero de qué?”, se preguntó.

“Lamentablemente, entre Migliorero y Mullen a mi hijo me lo mataron. Mi hijo no estaba monitoreado. Por eso murió. Hubo miles de cosas. Y los tipos todavía no están detenidos”.

Según contó, ni los médicos que intervinieron en la operación ni los máximos responsables del Sanatorio Azul se acercaron a él o a su familia después de lo que pasó.

“El único que me estuvo llamando fue Migliorero, que me llamó para Pascuas. No sabe cómo hacer para acercarse a nosotros. Pero cuando vino a declarar a Tribunales no dijo nada”.

Sobre los dueños del Sanatorio Azul, dijo que “yo no sé bien quiénes son, pero deben ser todos de traje y corbata y tampoco se acercaron”.

“Nadie se preocupó por nuestra familia, nadie vino a decirnos si necesitábamos algo. Esto nos creó un problema psicológico tremendo. Estamos agotados, hace diez meses que estamos siguiendo con esto. A veces uno no da más, pero sacamos fuerzas de todos lados para seguir para que esto no quede impune. Voy a seguir hasta las últimas consecuencias”, anunció.

“Lo psicológico es tremendo. Ellos quieren desgastarnos. Pero no lo van a lograr. De última, me vendré a vivir acá a Azul”.

“El desprecio a la vida de mi hijo fue tremendo. No lo monitorearon y el anestesista lo abandonó. Migliorero, como encargado del quirófano, no tendría que haber empezado la operación cuando este señor se fue. Él no declara y es culpable. Yo quisiera saber qué va a decirle o qué le dice a su familia. Los médicos que lo operaron a mi hijo fueron el problema”, dijo también.

En otro tramo de la entrevista, Villarruel destacó el apoyo y el acompañamiento que reciben de la comunidad azuleña cada vez que vienen a realizar estas manifestaciones. “Ellos se sienten afectados también, porque hay muchos casos de mala praxis acá”, sostuvo.

“Los próximos pasos son esperar que esto vaya a juicio”, respondió al ser consultado por lo que vendrá, no sin antes volver a destacar lo que la fiscal Margaretic y su abogado, el olavarriense Jorge Piazza, están haciendo. “Les meto presión por la desesperación de mi familia y la mía, que lo vi muerto en el quirófano a mi hijo”, dijo el padre del adolescente fallecido mientras lo estaban operando en el Sanatorio Azul.

El dato
Días atrás, cuando se hizo otra manifestación en Azul, los familiares de Leo Villarruel se entrevistaron con el Ministro de Salud de la Provincia. Al Dr. Alejandro Collia, en ocasión de que visitara esta ciudad, lo encontraron en el Hospital de Niños. “Dijo que se iba a hacer cargo de este caso. Pero hasta ahora, mi familia y yo no hemos recibido nada”, sostuvo ayer Julián Villarruel.

Esta nota salio en el Diario El Tiempo de la Ciudad de Azul y fue Transmitida en directo por fm Fortin el Jueves 8 de enero en horario de la mañana cuando el Periodista de este importante medio le realizo la nota al señor julian Villarruel.

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